ERIK LEYTON ARIAS

Chatentrevista con Erik Leyton, ganador del Premio de dramaturgia Teatro en estudio

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En días pasados chateamos con Erik Leyton Arias, al saberlo como ganador del primer lugar del Premio de dramaturgia “Teatro en estudio” del Programa Distrital de estímulos del Instituto Distrital de las Artes – Idartes 2017, por la obra La niña de papá. Erik es dramaturgo, libretista, guionista, y profesor en la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Entre sus textos están Ambición y peluquerías, Como la lluvia en el lagoCasa sin ventanasQuemado (Premio Distrital de Dramaturgia “Teatro en estudio” 2011), entre otros.

Aquí les compartimos el chat.

William Guevara Quiroz (WGQ): ¡Erik! ¡Buen día! ¿Cómo vas? ¿Cómo van tus cosas?

Erik Leyton Arias (ELA): Muy bien, todo va muy bien. Lleno de proyectos.

WGQ: ¿Proyectos? ¿Nos adelantas algunos?

ELA: Varios de televisión e internet, cosas que podrían ser muy interesantes. Un proyecto de cine en el que estoy trabajando hace un buen rato, también. De teatro está la lectura del Encuentro de dramaturgia bogotana 2017, que se realiza en este mes de noviembre, y que estoy preparando, además de una serie de textos que están haciendo fila desde hace un tiempo. Quiero separar una temporada larga muy pronto para sentarme a escribirlos.

WGQ: El audiovisual, uno de tus grandes intereses. De la lectura del Encuentro de dramaturgia bogotana 2017 hablamos más adelante, y de los textos que hacen fila… ojalá los escribas pronto, pues seguro te traerán muchas alegrías como supongo la tienes ahora con el reciente Premio Distrital de dramaturgia “Teatro en estudio”. ¡Segunda vez, Erik! ¡Felicitaciones! ¿Cómo recibes la noticia?

ELA: Muchas gracias. La recibo con mucha alegría. Es un texto que quiero mucho, que me costó mucho tiempo y esfuerzo, que me hizo caminar por zonas nuevas por donde me apetecía mucho andar, zonas de riesgo e incomodidad. Es un texto que me permitió hacer muchas preguntas, no solo sobre el tema, sino también sobre mi trabajo y la labor del dramaturgo. Es un trabajo que aprecio especialmente.

WGQ: Amplíanos eso, Erik: ¿Qué preguntas te nacieron o te ayudó a responder La niña de papá, hoy primer lugar en el Concurso Premio de Dramaturgia “Teatro en estudio”?

ELA: A responder, ninguna. Uno no comprende bien cuando los maestros te dicen que de los textos aparecen más preguntas que respuestas, pero eso es una verdad tan grande como una catedral. Yo he trabajado mucho con el monólogo, me parece que es un signo de nuestro tiempo o, al menos, es una forma muy interesante para acercarnos al pensamiento del hombre de hoy. Me pregunté cuáles podrían ser unas formas distintas del monólogo, y cómo sería poder desarrollarlas de manera complementaria en una historia común. Hubo mucho material de desperdicio tratando de responder esa inquietud pero, sobre todo, empezaron a surgir nuevas preguntas sobre la historia, el valor del personaje, del diálogo, lo que se dice, lo que no se dice, cómo se oculta lo que se oculta, cómo se mantiene un conflicto cuando no hay dos enfrentados, etc.

Y sobre mi trabajo como escritor dramático surgieron más preguntas, básicamente referidas a la importancia de la experimentación en el proceso de creación. Estas preguntas me llevaron a incluir experimentos inéditos en mis procesos de escritura. Juegos, improvisaciones, trabajo  de campo, observación directa, etc.

WGQ: Pero eso suena muy bien, pues es un camino logrado no solo en las líneas escritas de este texto, sino en tus líneas como dramaturgo. Cuéntanos cuál es el tema de la obra La niña de papá y por favor danos unas pinceladas de ese universo que creaste en esta obra.

ELA: Hay varios temas allí. El primero, el que me está ocupando desde hace un buen tiempo, es la familia como analogía del mundo. La familia como agrupación humana donde se repiten (o nacen, mejor) los comportamientos que nos hacen como somos. Luego me interesaba indagar en las relaciones arbitrarias que se establecen entre los miembros de la familia, los sobornos, las extorsiones, las cuentas pendientes, que se relacionan directamente con el tema del sacrificio. Qué tanto estamos dispuestos a sacrificar por nuestra familia, por los seres que nos definen. La familia es un lugar muy extraño, un ámbito que no escogemos, que nos toca en suerte, pero que determina quiénes somos y cómo vemos el mundo. Por último me interesaba también indagar un cierto concepto de lo justo, de la justicia, de lo correcto, relacionado con la familia. Las cosas que hacemos por la familia que nos parecen correctas, pero que podrían no serlo del todo.

WGQ: Potente tema, además de empujarnos a la confrontación con nuestra propia experiencia de familia. Erik, háblanos sobre el proceso técnico de construcción de esta obra… ¿qué tan técnico eres? ¿hay algún camino que siempre tomas para la escritura de tus obras? o ¿ellas nacen como quieren?

ELA: Pregunta complicada. Creo que se trata de una mezcla de las dos cosas. Si bien es cierto que en algún momento de la vida estudié lo técnico de la escritura lo suficiente como para olvidarla cuando escribo, también es verdad que recurrentemente el trabajo me exige regresar a las fuentes, a los teóricos o a los dramaturgos que han resuelto cosas de manera imaginativa. Para eso son la técnica y la historia, para volver a ellas cuando se les necesita. Pero, por otra parte, cuando escribo teatro trato de ser lo más libre posible de ataduras de formato, género, estilo y demás. Aunque sea un lugar común ya, mi trabajo se parece más al del escultor: se trata de descubrir la obra que está aprisionada en la piedra (no sé de quién es el símil). Es decir, dejo que la obra aparezca a medida que trafico con las palabras, que los personajes aparezcan, que sus problemas afloren, que sus limitaciones se dejen ver. O sea que mi proceso de escritura es un continuo ir y venir entre la técnica y la libertad creativa. Es una negociación, es un diálogo con todo lo que ello significa: no es fluido, se problematiza todo, a veces aparece el camino y a veces no, pienso todo el tiempo en lo que quiero decir pero hay lugar para la sorpresa, para el azar, etc.

WGQ: Erik, podrías intentar lanzar las posibles distancias, si las hay, que ves en ti como dramaturgo entre Quemado, Premio de dramaturgia Teatro en estudio 2011 y La niña de papá… ¿?

ELA: Es una pregunta muy difícil. Creo que La niña de papá es un texto más arriesgado. Creo que ahora me estoy tomando esto de la experimentación con la palabra, de una manera más seria y más comprometida. Es muy probable que me equivoque en el proceso (ha pasado), pero me parece que lo que hay del 2011 a hoy es eso, un compromiso más intenso por la experimentación, por buscar lo que la palabra puede hacer a la hora de construir imágenes teatrales. Me deleito al descubrir lo que una palabra (la simple unión de unas letras) tiene de teatral o de potentemente dramático. No sé qué más decir… Por mencionar una cercanía, tanto Quemado como La niña de papá son resultado de la obstinación: aunque los textos no funcionaban en sus inicios por X o Y razón, yo creía ciegamente en ellos, me parecía que había algo potente en los textos que valía la pena no abandonar. Me costaron lo suyo, pero me parece que ambos tienen un corazón interesante.

WGQ: Jajaja ¡súper! Y bueno supongo que parte de la celebración de esta nueva obra y de su premio, es la lectura dramática en el Encuentro de dramaturgia bogotana 2017 (15 de noviembre / 7:00 p. m. / Casa del Teatro Nacional). ¿Bajo tu dirección? ¿Quién o quiénes te acompañan en la lectura?

ELA: Sí, me parece muy importante hacer una lectura pronto, más para escuchar en boca de actores lo que hasta ahora ha tenido solo mi voz. La voy a dirigir yo, pero no te puedo dar nombres de los actores porque todavía estoy en el delicioso trabajo de convencerlos.

WGQ: Esa tarea no será muy difícil. Erik, de nuevo felicitaciones y mil gracias por este tiempo que nos dedicaste. Muy buenas letras venideras y que esta, La niña de papá, pronto se vuelva teatro.

ELA: Muchas gracias y que así sea.

WGQ: ¡Un fuerte abrazo!

ELA: Abrazos.

*El segundo lugar del Premio de dramaturgia “Teatro en estudio” del Programa Distrital de estímulos del Instituto Distrital de las Artes – Idartes 2017, fue otorgado a Matías Maldonado por el texto Técnica mixta y el tercer lugar fue para Carlos Moisés Ballesteros por Un ocaso frente al río.

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