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Doce cañonazos para el teatro en 2019

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Por:
Carlos García Ruiz – @carlosgr1411
Director del Programa de Arte Dramático
Universidad El Bosque
 

En 2018, el siglo XXI llegó a la mayoría de edad de una forma fragmentada, violenta e impredecible. Las profecías y las visiones del futuro que hablaban de una sociedad altamente educada, con niveles culturales nunca vistos, donde disfrutar el ocio y la asistencia a todo tipo de eventos artísticos fuera algo casi diario, parece que no se están cumpliendo como imaginamos. En el caso de mi tierra adoptiva, Colombia, este país eternamente confundido, disparatado, fantástico, violento, desigual, maravilloso y adorable a partes iguales, el siglo XXI brinda una oportunidad única de refundar y mejorar todo lo que nos rodea; el sector escénico también. Aquí dejo doce ideas, reflexiones y preguntas para meditar en este nuevo año que llega a la escena.

1. Más unión en el sector. Varias iniciativas están consiguiendo agrupar al teatro colombiano bajo una misma bandera. Hay que seguir machacando ese camino.

2. Cuando veo buen teatro siento que soy mejor persona. Por eso no vale cualquier cosa, es necesario trabajar y meditar bien lo que se presenta en escena. Más calidad.

3. ¿Dónde está el nuevo público teatral colombiano? ¿Quiénes son? Ya conocemos a los nuevos directores, a los nuevos escritores, actores… ¿y el público?

4. Tenemos sindicato de actores, muy bien. Ahora necesitamos asociación de autores, de directores, de salas… ¿Quizá una academia de artes escénicas colombiana?

5. Economía naranja. Hay que buscar la forma de adaptarse, desde las compañías y desde lo estatal, porque dos no hablan si uno no quiere.

6. El teatro es una “cortadora de paradigmas”, siempre lo ha sido, no lo olvidemos para no perder esa posición destacada en las artes que siempre hemos tenido.

7. Una obra se hace para mostrarla al público lo máximo posible, no para justificar una subvención o una beca por dos días. Trabajo, energía y dinero público perdido. Cuidado con la trampa de las ayudas.

8. ¿Por qué es tan difícil el diálogo con ministerios, alcaldías, gobernaciones…? ¿Será que hay que cambiar las caras que nos representan para obtener mejores resultados?

9. En la parte académica es necesario tener escuelas serias y comprometidas. Los últimos y vergonzosos ejemplos de cierres deben ser tenidos en cuenta.

10. La santa rosca es buena para unos pocos, mala para muchos. Solo hay que mirar un poco alrededor para entenderlo.

11. Hay público para todos y teatro para todos, todos cabemos. Respeto para todo tipo de propuestas.

12. La polarización política del país no puede llegar al teatro. No caigamos en la trampa de los políticos de turno: somos mejor que ellos, siempre lo hemos sido.

Finalmente, y para ir acabando esta batería de ideas que podría dar para una tesis, me obligo a quedarme con los nuevos aires que se respiran en la escena. Es refrescante comprobar la inmensidad de opciones creativas que disfrutamos: buenos actores y actrices, grandes directores y dramaturgos, enormes bailarines, músicos talentosos… Ojalá este joven siglo XXI sea generoso con el teatro colombiano y ayude a mantener esta línea ascendente en la calidad de las propuestas que se disfrutan últimamente. El país lo necesita mucho más de lo que algunos quieren hacernos creer.

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