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Héctor Bayona baja el telón

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Foto de Héctor Bayona en Los hermanos Karamazov, tomado del Catálogo digital del Teatro Libre de Bogotá.

“La creación es una lucha con uno mismo, contra uno mismo, contra… ¿la sociedad? Y con la sociedad también. Es una pasión y es muy reconfortante saber que uno llega a estas alturas y la vida tiene sentido…”

Esta frase de Héctor Bayona corresponde a una entrevista que dio en 2013, cuando el Teatro Libre celebraba cuarenta años de vida artística, y se podría decir que forma parte de las reflexiones significativas que lo acompañaron a lo largo de cuarenta y seis años de vivir infinidad de personajes en los escenarios teatrales.

En esa misma entrevista recordaba cómo se sentía consigo mismo y con la sociedad, antes de que Ricardo Camacho lo invitara en 1973 a poner la piedra angular de un sueño: el Teatro Libre de Bogotá:

“… Yo antes de decidir hacer teatro estaba navegando, flotando en la nada, perdido, de manera que no sé qué hubiera sido de mí si yo no hubiera encontrado, por un lado, un motivo político y, por otro, un motivo de realización personal en el arte, que era como mi inclinación desde joven, desde muy niño, incluso, y esto pues cambió mi vida, la centró, la puso a trabajar en una dirección precisa…”

Héctor Bayona estudió en la Escuela Distrital de Teatro; además de pertenecer al grupo fundador del Teatro Libre de Bogotá, fue actor de planta y miembro del Consejo Artístico. Por algún tiempo se encargó de la divulgación y propaganda de las actividades culturales del TLB.

Sus alumnos, compañeros y amigos siempre lo escucharon decir que lo más importante era el personaje, no el actor. Así que después de 46 años de estar en los escenarios mostrando sus habilidades para cambiar de piel como un camaleón prehistórico, lo recordaremos por muchos de sus personajes: Zape en Un pobre gallo de pelea (1973); El Maestro en La madre (1974); Don Alfredo en Los inquilinos de la ira (1975); El Mocho en La huelga (1976); Benigno Sampués en La agonía del difunto (1977); Gloucester en El rey Lear (1979); Thomas Putman en Las brujas de Salem (1981); el Estudiante sopista en Farsa y licencia de la reina castiza (1982); Algodón Martínez en Los Andariegos (1983); Henry Macy en La balada del café triste (1983); Director de la compañía en Seis personajes en busca de autor (1984); El Rata en Un muro en el jardín (1985); el Maestro de Filosofía en El burgués gentilhombre (1985); el rey de Escocia: Duncan en Macbeth (1985); Aurelio Soto en Sobre las arenas tristes (1986); Frederick en Entretelones (1987); Lope de Aguirre en Lope de Aguirre (1988); Alex en El pelícano (1989); El Amo en Jacobo y su amo (1992); Chichicov en Almas muertas (1992), entre otros muchos personajes que representó.

Participó también en los coros de La Orestiada: coro de ancianos en Agamenón, coro de esclavas en Las oferentes (Coéforas) y coro de Erinias en Las furias (Euménides). El TLB se propuso adaptar un conjunto de cuatro obras de Dostoievski, a partir de 2006, y en ellas participó Bayona: Crimen y castigo, El idiota, Los demonios y Los hermanos Karamazov, estrenada en 2007 y remontada en 2017.

Héctor Bayona no solo fue actor, el teatro le permitió estudiar, investigar, ampliar sus posibilidades artísticas y moverse dentro de ese amplio conjunto de actividades y oficios que el teatro brinda que, además de permitirle enriquecer sus personajes y mantenerlos dentro del marco de cada montaje, le abrió ventanas a otras experiencias, como adaptar obras, realizar espectáculos infantiles y comparsas de teatro callejero, diseñar escenografías para los montajes: Extraña pareja (1986), El último de los amantes ardientes (1987), para el Teatro Nacional; Pequeño negocio de familia (1988); Juan Gil de J. E. Rivera, para Cafam; Refugio de pecadores (1995). Igualmente concibió vestuarios y maquillajes; Fue asistente de dirección en el TLB de Un fénix demasiado frecuente y de El burlador de Sevilla. En 1991 dirigió La vida es sueño. Fue profesor de la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre, asistente de dirección del Grupo de Teatro de la Universidad de los Andes en 1988 y su director durante catorce años, de 2002 a 2016.

El 6 de agosto de 2019, a los 70 años, Héctor Bayona después de su lucha contra una severa enfermedad abandona los escenarios, pero se queda bajo la luz de quienes lo vimos y disfrutamos del inagotable talento de un verdadero hombre de teatro.

*Esta reseña se realiza gracias a los datos y textos compartidos por la investigadora teatral Marina Lamus Obregón, con nuestra revista web.

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