liliana-alzate

Liliana Alzate: Esto-vi en 2018

.. Comments (0)515

Actriz, dramaturga, crítica teatral, autora de los libros El teatro femenino: una dramaturgia fronteriza y ¿Cuál es su problema fundamental. Diálogos con Santiago GarcíaFundadora de La Luna Dá, proyecto artístico en Barichara – Santander. Docente en diferentes instituciones de educación superior.

Vacilaciones en las tablas de las periferias capitalinas

Agradeciendo la  invitación de Kiosko teatral a participar en este espacio de reflexión, quiero comenzar  irrumpiendo con las pautas pedidas para el escrito, ya que hablar de todo el acontecer escénico de Bogotá en el 2018 es un recorrido inmanejable y un tanto pretensioso; por tanto me saltare  las márgenes  y a cambio ofrezco cuatro vacilaciones desde las periferias del hecho escénico de la ciudad.

Analizaré entonces, aspectos ocurridos en la ciudad que han reunido al medio teatral en este 2018 siendo estos relevantes para la reflexión actual; ya que creo que el hacer escénico también ocurre en la periferia y no solo en el centro de las funciones teatrales de obras terminadas; sino también en la curaduría de eventos, ya sean autónomos o apoyados institucionalmente. (Festivales, espacios alternativos, temporadas, repertorios, homenajes y/o espacios pedagógicos) siendo estos espacios actos creativos que legitiman o no a creadores y procesos;  normalmente pasados por alto en las evaluaciones anuales bajo la consigna de lo mejor de año.

A partir de  mi trayectoria como investigadora teatral y creadora escénica, les recuerdo a los lectores que continuo en mi interés por construir puentes entre la reflexión, el proceso creativo y la obra teatral desde una mirada que nos incluya como sujetos creativos del territorio que compartimos; con el fin de encontrar nuevas claves de lectura para ver nuestras obras y dejar  de pensar que el espacio de la crítica y la investigación es un hecho aislado de los artistas y del público.  En esta línea debo aclarar la mala interpretación del concepto y la utilidad de la crítica teatral, porque se asume como juicio de valor, como lugar opuesto a lo creativo, como lugar de poder para cambiar lo que creador propone.  Como si la razón y la  intuición no pudieran dialogar, como si el ejercicio de la reflexión no fuera enriquecer y no pudiera ser lugar para la trasformación creativa.

La verdadera crítica es un puente que abre contenidos, aumenta el goce del convivum, descifra signos, aporta nuevos significados, propone sentido a los nuevos lenguajes estéticos de un creador. Dilucidemos para los que les gusta sustentar la creación con el pensamiento occidental, que desde Lessing hacia fines del siglo XIX se incorporo la figura de el dramaturgista en la creación dramática. Lo dramatúrgico, para los nuevos directores, dejo de ser solamente una sucursal de la literatura  y requiere de un dialogo reflexivo del observador especializado. Bajo estas premisas periféricas pasare a postular mis vacilaciones sobre certámenes, espacios creativos, lugares periféricos, así como algunos objetos de la creación dramática que vacilaron sobre las tablas capitalinas en este año que termina.

Primera vacilación: Escritura en fuga

El primero son los espacios para el análisis de las escrituras dramáticas, estas creaciones que si bien no son obras terminadas demuestran la basta necesidad  de dar a conocer muchas personas que escriben, pero que no han logrado todavía poder exhibir su trabajo.

El espacio de La maldita vanidad que aparte de sus funciones teatrales realiza las Benditas Lecturas un espacio de investigación y creación, en donde los participantes preparan obras leídas y las presentan gratuitamente al público, todos los sábados a las 5:00 p. m. en la Casa 1. En sus Benditas Lecturas se generan acontecimientos de nuevos dramaturgos y directores que ponen en contacto diferentes generaciones de actores y abren la participación de forma independiente creando unas alianzas con la pedagogía y la literatura. Como ejemplo de esta experiencia tuve la oportunidad de asistir a una de ellas Esmero de Adelaida Corredor en la cual es afrontado el miedo a la enfermedad, a la fragilidad de nuestros cuerpos y nuestras mentes, la obra por la autora hace parte del libro Instinto de Supervivencia, sexto lanzamiento de la Clínica de Dramaturgia de Bogotá a través de la editorial UD de la Universidad Francisco José de Caldas. Entre los actores y actrices se destaca la lectura de Patricia Maldonado, reconocida actriz de nuestro país. Dándole un nivel a la interpretación dramática y subrayando el valor de la unión de diferentes generaciones teatrales que devele las diversas escuelas de nuestro país.

Así como este ejemplo también tuvimos el Torneo de Dramaturgia del Teatro Colón, con la propuesta de ring de boxeo y dramaturgia, donde  se enfrentaron ocho textos inéditos de escritores colombianos, camuflados tras un seudónimo, siendo los jueces los asistentes a cada presentación. Aquí también directores y actores de diferentes fuentes actorales fueron invitados a trabajaron sin conocer el autor de las obras. Incubando espacios valiosos para la creación de redes de los mismos hacedores escénicos.

En medio de las dos lecturas enfrentadas asistíamos a un match de boxeo en el escenario del Teatro Colon, trasgrediendo las fronteras y construyendo  otros espacios para la formación de públicos en un clásico teatro bogotano. La propuesta, nació ante la necesidad del director del Colón, Manuel José Álvarez, de encontrar nuevos dramaturgos y conocer sus inquietudes frente a la realidad nacional. En mi vacilar periférico les sugeriría  a sus organizadores para futuras versiones indagar en el puente estético de la apasionante vida del simulacro de la de la lucha libre  como teatralidad innata y la vitalidad de la palabra escénica como contrastes creativo. Así como una convocatoria más incluyente para la elección de los diferentes directores y actores/actrices de cada una de las piezas. También aclarar al público evaluador la conciencia que en lo está calificando prima el texto dramático, más que la puesta de la lectura en el acontecer escénico.

Otro espacio de eventos importante en la ciudad es el espacio de Punto Cadeneta Punto (Taller metropolitano de dramaturgia) de Umbral Teatro en la avenida 19 con 5. Que muestra resultados de su Huerta dramatúrgica en modalidad de Residencia campestre en Guatoque, Boyacá, dirigida por Carolina Vivas Ferreira. En estas lecturas se confrontan diversas generaciones de dramaturg@s que han bebido de las fuentes de la escuela de su autora, que ya lleva más de 10 años cosechando plumas dramáticas con un sello muy particular de creación. No sin antes anotar también el movimiento escénico del año en el espacio teatral del Galponcito de Umbral, con sus las temporada del repertorio del grupo e invitados nacionales e internacionales a su sala.

Finalmente quisiera anotar la experiencia entre la academia y la creación  en el  marco del coloquio de literatura de la Universidad Javeriana, en donde se realizó una mesa larga en donde se puso en dialogo performativo varias lecturas de textos dramáticos, dando a conocer temas tratados en seminario de la Maestría en literatura: dramaturgia desde la frontera. Se indago sobre la palabra americana en los textos y las voces subalternas que han sido invisibilizadas en la historia de la escena (la mujer, lo indígena, lo afro y  lo criolla). Este  primer intento de  vinculación de la dramaturgia en la academia rompe las fronteras invisibles que separan la creación del rigor académico.

Segunda vacilación: Objetos en el balancín    

Refracción, mientras no se apague el sol

Refracción, último estreno del grupo de Teatro La Candelaria, es una pieza que nos habla literariamente de la urgencia del agua. Del techo del teatro se sostiene un vaso de agua, iluminado por una luz cenital y sobre el piso se proyectan cifras en movimiento de lo absurdo del nuestra época actual: territorios ancestrales desplazados, destrucción de naturaleza, incomunicación mediática, movimiento de dinero entre otras atrocidades absurdas de la realidad actual. Así nos recibe el acontecimiento escénico Defracción mientras nosotros tratamos de acomodarnos en la silla del emblemático Teatro La Candelaria. Este es el panorama catastrófico entre el hombre y el medio ambiente en el escenario, comienza nuestro viaje escénico por la de fracción de la luz y empiezan a desfilar personajes animalizados y otros fantasmagóricos, que viven en medio del plástico y la irrealidad, cualquier parecido con nuestro país no es coincidencia.

Se  visibiliza  un homenaje a nuestras etnias que rezan agradecidas y siguen cuidando las tierras que les regalaron sus ancestros a pesar de la insistencia de los poderosos por borrarlas de la historia oficial. También estalla una visión punzante sobre una raza que sigue sin entender el valor de sus recursos naturales, que se acostumbró a vivir en el infierno de la devastación y ahora se hunde en sus propias desproporciones.

En esta sala teatral, que ha simulado como espejos los conflictos sociales e históricos de nuestro país desde Guadalupe Salcedo, los primeros traficantes de droga, los comuneros, el Quijote y Sancho Panza, hasta el cura guerrillero Camilo Torres. Ahora, es el escenario de otra historia. Desde la estética de su estructura y la narrativa a temporal se siente una evidente continuación de un  germen encontrado en la obra  Nayra del 2004, haciendo vigente esta búsqueda artística de su memoria de creación colectiva y transformando su lenguaje para responder a ese complejo tema del medio ambiente, lujo de apuesta creativa que solo grupos como La Candelaria puede darse. César “Coco” Badillo, quien dirige esta nueva producción continúa un legado teatral con los integrantes de La Candelaria en un proceso de creación en grupo que demuestra un vez más la investigación como acto estético para la recepción. Desde el 2016 trabajaron en esta nueva creación  bajo la idea que propuso Fernando “Piyó” Mendoza, uno de sus actores más antiguos quien, sugirió la urgencia de hablar sobre el precioso líquido.

Sin duda la experiencia de los artesanos de la creación de Refracción (Fernando Mendoza, Diego Vargas, César Amézquita, Leonardo Fernández, Luis Hernando “Poli” Forero, Adelaida Otálora, Rafael Giraldo “Paletas”, Nohra Gonzales, Carmiña Martinez, Edith Laverde, Erika Guzmán y César Badillo) logran pasarnos su interés  por reflexionar sobre la naturaleza y recordarnos que  somos los seres humanos los invitados en esta tierra y los animales sus anfitriones. Solo queda entonces desearle los mejores augurios al grupo y a su cocinero mayor, César Badillo, para que  logren armonizar este enjambre creativo y encuentren en el paso de las funciones la multiplicación de la luz que haga brillar estas energías puestas en escena bajo el concepto de la “Refracción”.

¿Fe ? II parte

fe: Creencia y esperanza personal en la existencia de un ser superior (un dios o varios dioses) que generalmente implica el seguimiento de un conjunto de principios religiosos, de normas de comportamiento social e individual y una determinada actitud vital, puesto que la persona considera esa creencia como un aspecto importante o esencial de la vida.

Este es el tema de la obra del grupo Teatro Temporal con la dramaturgia y dirección de Pedro Miguel Rozo. ¿Fe? es un ejercicio creativo que consta de 2 obras; ¿Fe? 1 y ¿Fe? 2. La primera expone el tema de las creencias, comportamientos y dogmas que existen en diversas partes del mundo y que van desde el ultra catolicismo hasta llegar al chamanismo. Y la segunda explora en nuevas prácticas culturales manteniendo la misma estructura narrativa: 7 cuadros, incluidos algunos monólogos. Su elenco está compuesto por Reina Sánchez, Diana Jaramillo y Jonathan Villamil con gran equilibrio en la escena por parte de las dos actrices. Las cuales juegan con las emociones del público y se dan el lujo por la precisión y dialogo actoral de retratar de manera cómica la pasión y esperanza que despierta este asunto de fe entre los espectadores.

Aparecen los dogmas, las contradicciones, la manipulación y la desesperación de manera fresca en esta creación colectiva poniendo en vilo tanto a creyentes como ateos. Los diálogos de Dios y el Diablo en la preparación de una cena confrontan la historia oficial del nacimiento de Jesús, así como el ateísmo, la doble moral en las posturas de la meditación y la “nueva era”, todos estos temas danzan entre los actos de forma armónica pero tajante. La obra desnuda de manera divertida nuestra propia incertidumbre a través de la risa y nos confronta a momentos en que nos hemos aferrado a cualquier sistema de creencias con la esperanza de encontrar salidas espirituales y me atrevería a afirmar que se convierte en metáfora burlona de la actitud con que se asume la creación teatral algunos ámbitos de en nuestro país… ¿Será que la producción escénica en Bogotá también es un asunto de fe?

Adela y El problema del mal

Basada en el capítulo 6 de la novela Elizabeth Costello, del Premio Nobel de Literatura Jhon Maxwell Coetzee, esta adaptación escénica realizada y dirigida por Adela Donadío invita al público a seguir la aventura personal e intelectual de una escritora y sus dilemas éticos. La puesta en escena a tres voces (Rosario Jaramillo, Brunilda Zapata y Carlos Mariño) ubica la palabra en el centro de la acción alrededor de una mesa de conferencias y con un soporte gráfico, sin artificios e incluye al público como oyente y cómplice.

El problema del mal es una obra arriesgada que pone en juego escénico el paso de la literatura al teatro. Indaga en la reflexión urgente de como asumir el compromiso  con el mal de la historia viviente. Elizabeth Costello es una controvertida, madura y experimentada escritora que va por el mundo dictando conferencias. Es invitada a dar una charla en Ámsterdam sobre “el eterno problema del mal”. Toma como material de crítica para apoyar su tesis una novela de un autor inglés. La situación se complica cuando ella se entera de que el autor también está invitado al evento, lo cual desata en ella una crisis. Esta crisis, a la luz de la palabra de Coetzee, asalta sutilmente a la platea en el teatro al tratar temas como la postura ética del artista ante la narración del horror de hechos históricos y los límites de lo moral en el mundo contemporáneo. La reflexión de nuestro contexto irrumpe en nuestro corazón cuando Adela, su creadora, nos sugiere un símil en su puesta con la dura realidad entre victimarios y víctimas de nuestro propio conflicto. Sin pretensiones de espectacularidad, los actores nos escriben en un tablero palabras que evidencian más las contradicciones humanas antes los hechos históricos y con sencillos quiebres teatrales nos envuelven entre la palabra y el gesto mostrándonos el compromiso histórico que tenemos los creadores con el silencio o con el grito sobre las injusticias de la realidad contemporánea.

La virgen del mercedes de los autores  Nicolás y Ricardo Dávila 

Con más de 9 actores, una virgen de yeso y un carro Mercedes en escena, llego una nueva producción de La casa de atrás y CarolAza Producciones a La Casa del Teatro Nacional con una temporada de más de dos meses. Su texto fue publicado en la Antología de la quinta Clínica de Dramaturgia de Bogotá, Caos en 9 letras, y después de un intensivo proceso de montaje a cargo de Rafael Sánchez, este thriller boyacense enfrentó al espectador al mundo rural y sus contradicciones. La Virgen del Mercedes es la historia de la fragilidad de la fe de nuestro país, de cómo nos admitimos los momentos de crisis y de cómo nos ensimismamos en nuestro propio dolor. Un derrumbe, un carro en escena, una Virgen de yeso componen la historia de La Yerta, una vereda atiborrada de secretos, como muchas de nuestro país.

A medida que la obra avanza en tiempo real se muestran los deseos, culpas y pasiones de los personajes en conflicto, realidades que pueden causar aún más terror que los estragos de la naturaleza. Aunque todos están cercados por la niebla del páramo y los estragos del derrumbe, como un milagro, enviada por cielo y de copiloto en un Mercedes azul celeste modelo 87, llega la Virgen para solucionar problemas y hacerse cargo de pecados que no son suyos.  Los sobrevivientes, interpretados por los actores Laura Nepta, David Osorio, Ángela González, Pablo Restrepo, María Adelaida Palacio, Catalina Botero, Juan Combariza, Nury Márquez, Carlos Ramírez y Francisco Aldana, no saben si permanecer allí o salir a buscar a sus desaparecidos, y ahora deben encontrar nuevos motivos para seguir adelante.

La dramaturgia demuestra un trabajo concienzudo y rigoroso de la línea de pensamiento de cada uno de sus personajes, en general la obra acoge al receptor quien empieza a vivir la calamidad con cada uno de los seres en la escena. La propuesta en La virgen de las mercedes acierta al mostrar no solo los conflictos entre los personajes, sí no la develación lenta de los conflictos al interior de cada uno de ellos. Se logra un enlace con las atmósferas escogidas y abre el sentido metafórico a las anécdotas hacia una verdad implacable del abandono de muchos territorios de  nuestro país. Como último comentario para sus creadores de tan sentido trabajo, revisar la temporalidad del acontecimiento hacia el final de la obra; pues se vive como una resolución apresurada y a lo deux machine de los escritores, ya que se va agotando en la sonoridad rural en los últimos cuadros, el público va perdiendo el interés de la escena pues algo dejó de ser verdad dentro del universo creado.

Tercer espacio de vacilación : Festivales por subrayar

Festival La flor del actor 

Organizado y gestado por la cubana Mérida Urquía , con más de 20 años de residencia en Colombia que inspirada en el concepto desarrollado por el maestro japonés creador del teatro noh, Zeami Motokiyo, el japonés relacionaba el trabajo de los intérpretes con las flores de las distintas estaciones del año, pero enfatizaba que la única flor auténtica es la que permanece con el actor en toda su carrera, desde su infancia hasta su vejez. El evento presento 11 obras de Colombia, Dinamarca, Perú, España, Ecuador y Brasil, y rindió sentidos homenajes a 16 actores de gran trayectoria. Las funciones, foros y talleres se realizaron en el mes de noviembre en cinco teatros de la ciudad que hicieron red: Tecal, El Galponcito, Casa Tea, El Parche Nacional, Sala Seki Sano y La Candelaria.  Los agasajados colombianos fueron  el actor y director Misael Torres, de Ensamblaje Teatro, Álvaro Rodríguez, director del Teatro Alcaraván; Ignacio Rodríguez y Carolina Beltrán, de Umbral Teatro; Beatriz Camargo, creadora del Teatro Itinerante del Sol; Juan Monsalve, fundador del Teatro de La Memoria, y Fernando”Piyó” Mendoza, Patricia Ariza y Luis Hernando “Poli” Forero, del Teatro La Candelaria. Todos creadores imparables de la escena que estaban en mora de ser reconocidos por el mismo medio teatral. Estos homenajes recogen el legado de otros grandes maestros directores cuyo trabajo aún está vivo en el cuerpo de los actores y las actrices que tienen hoy 45 o 50 años en escena. Además el encuentro reunió una abanico de invitados internacionales de gran prestigio creativo como el argentino Hernán Gené, uno de los principales maestros del clown en Latinoamérica, también el brasileño Carlos Simioni,; Claudia Monsalve y Fernando Moncayo de Ecuador, y Else Marie Laukvik y Frans Winther del Odin Teatret de Dinamarca.

El evento también organizó espacios para la reflexión alrededor del término “teatro contemporáneo”. Con foros como “Teatro, herencia y memoria”, además de clases magistrales e invitados como la investigadora teatral Marina Lamus y el director y dramaturgo Carlos José Reyes. Lástima que en este espacio no se puso en dialogo las nuevas lecturas sobre pedagogía y las visiones de las diferentes escuelas para que el ingrediente pedagógico lograra impactar realmente las nuevas generaciones y hacer reflexionar a la academia que sigue impávida desde sus fronteras impermeables mientras los discursos van lejos en análisis e interpretación.

Me quiero referir en esta programación especialmente a los creadores del grupo de Teatro Yuyachkani de Perú, Yuyachkani, palabra quechua que significa “estoy pensando”, “estoy recordando”, este Grupo Cultural es reconocido mundialmente como uno de los máximos exponentes del Teatro peruano y latinoamericano. Parafraseando a la investigadora Ileana Diéguez: los Yuyachkani  no son solo productores de espectáculos, sino, y esencialmente, un centro de investigación de las tradiciones culturales latinoamericanas, un laboratorio permanente de formación y desarrollo del arte del actor y los lenguajes escénicos. La misión de Yuyachkani es estimular el desarrollo de las artes escénicas como un espacio de creación, de invención, que permita cambiar y transitar por los lenguajes más diversos para desarrollar formas genuinas de teatralidad nacidas de la necesidad de comunicar en un contexto propio.

Han creado una filosofía basada en un proyecto de vida en común de sus miembros; generando una cultura de grupo, además de una larga lista de espectáculos. Sus montajes suelen ser de contenido político o social, intentando representar la realidad andina del país y con un especial interés en el tema de la violencia interna sufrida en el Perú en los años 80 y 90.  Ahora bien, específicamente mostraron en este evento El desmontaje de Antígona, protagonizado por la actriz Teresa Ralli, y dirigido por Miguel Rubio. La actriz nos narra toda la tragedia griega con solo una silla, su cuerpo y la emoción. Nos lleva magistralmente por el recorrido de Antígona dejándonos volar en su posibilidad simbólica de transformar un contexto como el nuestro. La categoría de desmontaje hace más rico aún la experiencia, ya que podemos ver paso a paso la construcción del proceso creativo, poniendo en vacío tanto al espectador como la herramienta escénica.

Noveno Festival de Teatro Sala B

Es un evento que busca visibilizar el trabajo de los grupos de mediana trayectoria sin sala de la ciudad, pero que además tienen como característica el teatro de texto. Se realizó del 6 de septiembre al 6 de octubre, consolidándose como uno de los tradicionales festivales de teatro de Bogotá. En esta oportunidad con la participación de los grupos: Teatro Estudio 87, el Taller 406; La Compañía Nacional de las Artes, VB Ingeniería Teatral y el grupo Génesis Teatro. Cinco compañías, cinco obras, cinco salas de teatro y el apoyo desinteresado de un grupo de gestores, creadores y amantes de las artes escénicas, que hicieron posible la versión 2018 bajo la coordinación de la compañia Púrpura Creactivo.

Además de contar con la programación artística, se realizó  una muestra de las obras dramáticas escritas en la Clínica de dramaturgia de Bogotá  y tres charlas de interés reflexivo para el sector.  Construyendo espacios para pensarse a sí mismos como sector del teatro capitalino, importante gestión que nos sugiere la permanecía durante el año, para construir unos clubes de espectadores interesados en este sector del medio teatral.

La historia de este Festival de Teatro Sala B es importante de subrayar pues surge en el año 2010 como una iniciativa del sector, he interrumpidamente se sigue realizando hasta el 2017 con apoyo de Idartes. El liderazgo del festival anualmente se entregaba a una organización diferente y se mantenía en constante evaluación y reinvención, convirtiéndose en las últimas tres ediciones en un circuito teatral con 7 u 8 temporadas de 3 días cada una. En esta versión, debido a la pérdida del apoyo por parte del sector oficial, la agrupación Púrpura Creactivo tomó el liderazgo de esta iniciativa y se puso al frente con los espectadores de teatro de la ciudad para que ocurriera este  9° Festival de teatro Sala B – Circuito 2018,  los teatros que apoyaron fueron: Bernardo Romero Lozano, García Márquez “El original”, La Libélula Dorada, Teatro Charlot y El Tecal.

De esta programación quiero anotar la obra: Una mariposa se posó en mi hombro el día que dijiste sí del grupo VB Ingeniería Teatral, el grupo de Fanny Baena y Fabio Velasco asume con esta obra bajo la tutoría del dramaturgo y director Arístides Vargas del grupo Malayerba de Ecuador.

Él: Si me cortas la cabeza ya no podre pensarte…

Ella: Si me cortas los brazos ya no podre abrazarte.

Un ejemplo de diálogo de los dos protagonistas mientras simulan jugar un juego virtual que nos muestra las dificultades de la comunicación entre los seres humanos. Inicialmente uno podría decir que se trata del amor de pareja, nos pregunta de manera simbólica si creemos en el amor o cómo realmente vemos a los otros con los que convivimos pero, la obra nos habla también de las dificultad de la vida, cuando de realizar un sueño se trata y tejiendo más delgado es una pregunta sobre el poder; qué tantas veces nos absorbe a nosotros mismos y como es al final, el amor el que rige todo en el universo, mejor dicho la posibilidad de decir SI a todas las opciones que nos brinda la vida, tanto oscuras como luminosas.

En varios cuadros, los creadores hacen uso de lenguajes expresivos que dan cuenta de su indagación en el proceso creativo para la puesta. La actuación de los personajes cambia en su gestus tras la poética de la palabra, mientras se contrasta con los videos que se proyectan. Así como la música va creando imágenes y su escenografía modular de “medio cajón”, va girando y construyendo varios espacios cotidianos: una cama, un baño, una sala de juegos, una cocina, un salón de baile. A todo lo anterior se le suma un texto altamente poético escrito por Vargas, que es proyectado eventualmente sobre la escenografía develando lo que quiere ser dicho o lo que no.

¿Es posible crear un territorio de encuentro cuando se han perdido los fundamentos y las razones de estar juntos? Dice un texto de la obra; yo me atrevo a decir que la obra le hace esa pregunta al país como símil a nuestro contexto de posguerra a propósito de nuestra última toma de decisión colectiva en las elecciones de 2016-2017. Tuvimos dos veces  la opción de decir SI, al cambio de años de historia y no lo pudimos hacer  juntos, como parejas aferradas al amor propio y ciegos ante el ego no logramos ceder ante un bien colectivo. Es esta la realidad apremiante que parece advertimos la obra en su palabra poética, ya que desnuda la polaridad  aplastante de nuestro país y evoca claves en la posibilidad de decir SI.

El montaje constituye un reto teatral en sí mismo, al querer armonizar sobre el vuelo poético de la palabra, el efecto dramático, sin perder la sensación de verdad en la actuación; la obra se asume para el espectador como en claves de lectura y tiene dos importantes sonoridades por encontrar en la construcción del lenguaje escénico; una alcanzar la elevación de espíritu y expresión que usa la palabra al mismo nivel con que amplía sus propuesta actoral, transpolando metafóricamente el conflicto de pareja al post conflicto del país. Para cerrar, quiero resaltar la valentía en la permanecía y el riesgo del proceso escénico que asumen Fanny y Fabio, con el director del Malayerba de Ecuador, al seguir asumiendo el decir SI a una nueva indagación creativa. Seguramente con las funciones esta clave ya retumba y logra posar la mariposa en nuestro hombro en la lúdica de la representación.

Cuarta vacilación: fluctuación de personalidades a ritmo de academia

“Maestros” de Alexandra Escobar

Es un acto performativo construido por la actriz de larga trayectoria en el grupo de teatro La Candelaria. Alexandra Escobar Aillón, conformo este trabajo como un homenaje a sus maestros y maestras de su vida en la escena (Pepe Sánchez, Santiago García, Patricia Ariza y Emilsen Rincón) desde la auto referencialidad. Alexandra nos va contando en la escena su trasegar artístico y su paso por el corazón de otros que  fueron parte activa de su creación actual.  Maestros es un unipersonal valioso de ser reseñado en estos espacios vacilantes de las periferias. Aprovecho este espacio para aplaudir a la creadora por su trabajo ininterrumpido en las tablas y su dedicación de tiempo competo, porque constituyen ejemplos de vida artística.

La escuela de Gonzalo Valderrama Múnera

Valderrama, cuentero en los años 90 y hoy comediante colombiano, conocido por su participación en el programa Los comediantes de la noche, ha creado un tipo de escuela de stand up comedy desde hace unos años, formando a conocidos de la talla de Antonio Sanín, Alejandro Riaño, Iván Marín y Diego Camargo, entre otros. La experiencia realza espacios periféricos de la urbe durante el año en diferentes zonas Centro, Chapinero, Teusaquillo, y la Universidad Nacional. Los lugares que normalmente son bares como A seis manos, Smoking Molly, Café y crepes, The boss bar, Chapines, LEDE, Gastropub 1987, se abren a estas nuevas manifestaciones escénicas y apadrinan estos encuentros semanales o quincenales; allí se han ido formando una serie de diestros comediantes, que trabajan de la mano de Gonzalo, con su sello particular en el humor. Quiero subrayar que en los encuentros que he asistido, me sorprendí de las voces femeninas y del discurso escogido como lenguaje, rescatando a Catalina Guzmán, Liz Pereira, Pamela Ospina, María Fernanda Cárdenas, Silvia Castañeda y Flor Sanabria. Como si se intuyera, en este asunto de la comedia, cierto rasgo masculino con una necesidad apremiante de decir, de dar a conocer nuevas voces que habiten lo cotidiano y referencien generaciones anónimas actuales deseosas de dar a conocer sus modelos de vida.

El ensamblaje de circo 

La Pontificia Universidad Javeriana produjo este año la obra La última cosecha de la carrera de Artes Escénicas dirigida por Catalina del Castillo y Felipe Ortiz, es su área de Ensamblaje de circo. Con el detonante del texto de la Feria de las mentiras de Manu Chau, el grupo se dispuso a crear un objeto estético que hablara de la exclusión y opresión que  atraviesa el ser humano muchas veces en silencio, convirtiéndonos a veces en extraños en nuestra propia tierra. Esta obra de creación colectiva muestra el interés de esta novísima escuela de artes escénica, de poner su acento en la conciencia del cuerpo y el soma, evidenciado en el montaje al componer bellas imágenes de la devastación del campo,  insertando sensaciones de incertidumbre en el espectador. Todos vacilamos ante el silencio de los poderosos y nos empatamos emocionalmente con los actores en la escena mientras nos divertimos.

El montaje se armoniza con destreza a mano de los maestros-directores que acompañan los procesos de los estudiantes y logran una obra de  excelente factura con un bello sentido reflexivo sobre nuestro entorno; los cuerpos en escena componen la tierra densa del olvido y la mentira, los tránsitos inacabados, los llantos sin dolor. La última cosecha expone sin pretensiones las destrezas en las técnicas del circo y el uso de la comedia clownesca de los estudiantes. Teje una dramaturgia del gesto con gran precisión y buen nivel actoral de los estudiantes, a pesar de que son de diferentes semestres. En fin, nos pregunta ¿lograremos encontrarnos o será esta la última cosecha?

“El libro de Job” o Las calamidades de la ASAB

Es un montaje del último semestre con director y dramaturgo invitado, Johan Velandia que se presentó en el Teatro Libre sede Chapinero, donde se adaptó magistralmente el libro de La biblia exponiendo en lenguaje escénico las páginas del libro de Job en versión colombiana. Este reconocido y talentoso director compuso un montaje ágil que sumo con delicadeza la destreza de su grupo de actores. Velandia llevó a este grupo de actores jóvenes por historias escritas en el campo, en la montaña, en una vereda de una remota geografía latinoamericana llamada Uz. En la casa de los Méndez  se ha colado la enfermedad, el miedo sin paciencia y la visita funesta de una vieja desventurada. La casa de los Méndez es el Libro de Job. La casa de los Méndez era rosario y biblia, chancleta y cacareo de gallinas. Era balón de fútbol, ladridos de Barrabás y tareas incompletas de Ezequiel, Jeremías y Judith. La casa de los Méndez era un antiguo testamento familiar con puntos y comas. Era Dios sin Diablo, revelación, comunión, sacramento, mandamiento, anunciación y la venida de un mesías sin pesebre, sin habla, sin pies. La casa de los Méndez es hoy calamidad.

A Ricardo le  “Sobran palabras”  

En la Semana de Teatro de la Universidad Militar Nueva Granada, se estrenó  la obra Sobran palabras de creación colectiva del grupo Caliptra de esa Universidad bajo la dirección de Ricardo Ruiz Angulo, sobre la obra poética de María Mercedes Carranza. La obra es un producto artístico trabajado en profundidad que devela las penas territoriales del país y las asume con las nuevas generaciones de universitarios. Los cuales se las apropian trasformando la palabra poética en lenguaje teatral. El grupo de mano de Ruiz trabajo los libros de la maestra Carranza: El canto de las moscas, Hola soledad y los poemas que son homenaje a los territorios colombianos asolados por la violencia. A partir de estas lecturas, encontraron un dialogo apropiado para la escena teatral: la danza- teatro. Este sentido homenaje a la poeta se indaga en el lenguaje corporal para re-significa la palabra poética de la autora, otorgándole un lugar a la poeta no solo como artista sino como mujer gestora y directora de la casa de poesía Silva, y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (1991). Retornándole su lugar como parte de la nueva Colombia que se gestaba por ese tiempo.

Conclusiones de las vacilaciones : Incertidumbres personales

Se que este análisis por las diversas vacilaciones periféricas de la escena capitalina no es exhaustivo y faltarían muchos eventos por nombrar pero, espero haya alertado algunos corazones sobre la direccionalidad de las políticas creativas actuales, y ojalá renueve las fronteras invisibles de los creadores de la ciudad e incluyan en nuevas versiones más miradas analíticas y críticas en sus curadurías del arte escénico, tanto institucionales como auto gestionadas.

Estos pocos  espacios creativos aquí referenciados son prueba de un hacer escénico trasformador del presente así como evidencian la urgencia de un análisis más serio del que hacer escénico expandido. Para hacer visibles las fronteras estéticas que develan esfuerzos colectivos por sobrevivir al mercado cada vez más frívolo y sancionador de un arte que busca un pensamiento creador comprometido.

Como cierre invito a revisar a los directores de las escuelas de arte dramático de la ciudad sobre las posturas foráneas que alinean nuestras poéticas y evidencian un pensamiento colonial en la construcción del conocimiento teatral de nuestro país. También incito a los jóvenes estudiantes y creadores escénicos a pensar el hecho escénico nacional en pleno conocimiento de la otra historia teatral latinoamericana pues, el  que no reconoce su memoria está sentenciado a repetirse. Y así como marchamos por el derecho a la educación pública exijamos cátedras de reflexión crítica que dialoguen con nuestra historia teatral latinoamericana, que reconozcan las teatralidades diversas (indio, afro, femenino, queer, y mas), en el arte colombiano. Pidamos profesores que indaguen y debatan las nuevas claves de lectura de los discursos teóricos actuales y la práctica expandidas de nuestros territorios, para lograr diálogos enriquecedores entre generaciones que construyan un pensamiento propio para el público y la creación futura.

Resistamos a la mentalidad posmoderna, occidental canónica asentada en la academia clásica, donde la revisión de nuestro trasegar creativo y nuestras experiencias estéticas suenan rancias y desactualizadas. Pues es evidente la vigencia de los discursos que aún viven en nuestro territorio como lugares de exclusión, marginación o privación de derechos. Solo si reconocemos nuestra propia interculturalidad de la cual estamos hechos, podremos enfrentar nuestro pasado con dignidad y capacidad trasformadora. Y entonces, tal vez por fin reconocer nuestro que-hacer escénico conjunto como arte vigente e imprescindible.

Por último invito a promover  la creación de espacios para los espectadores, que dialoguen mensualmente con la académica, los investigadores y los creadores nacionales. Para así poder presentar la diversidad de reflexiones que posibilitan la capacidad de actualizar nuestros actos performativos en el teatro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>