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Maira Salamanca: Esto-vi en 2019

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Maestra en Artes escénicas con énfasis en dirección de la Facultad de Artes ASAB, Especialista en Gestión Cultural, planeación y políticas culturales de la Universidad Nacional de Colombia. Se ha desempeñado como asistente de dirección de diferentes grupos de teatro de la ciudad. Se desempeñó como directora del grupo Artgott Teatro. Desde el 2009 está a cargo de la producción general del Festival de Teatro de Bogotá. Actualmente es productora de los Encuentros por la verdad de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad y la no repetición.

Desde hace 10 años la vida me llevo a ser productora de diferentes grupos y festivales de la ciudad, festivales como el de jóvenes creadores Alteratro y el Festival de Teatro de Bogotá. Esta difícil y privilegiada tarea de la producción me ha permitido conocer de cerca y año a año las creaciones de los grupos, sus apuestas, riesgos, y evoluciones, pero nunca había tenido el espacio de escribir y compartir sobre esta experiencia. Debo confesar que a veces esta profesión no deja que se disfruten del todo las obras, muchas veces solo he podido ver el inicio, otras el final y algunas otras la he visto por video, en fin. Gracias a este ejercicio de Kiosko Teatral que año año se vuelve más importante y cumple su misión de hacer memoria o más bien de no dejar que la memoria muera, he decidió escribir sobre las 10 obras que hace años o hace poco me han hecho saltar el corazón, pensarlas, sentirlas, se que suena un poco romántico, pero definitivamente el teatro para mi es eso, una perfecta comunión de la vida y el arte. Debo aclarar que son muchas las obras que quise poner acá, pero la regala es clara… solo 10…. Insisto en pedir disculpas de antemano si en algunas reseñas hablo más desde la emoción que desde la razón, mi papel no es la crítica, por eso hablo más desde otro punto vista.

Así que acá voy:

Cangrejo: Dirección: Sirley Martínez

De los elementos más destacables de esta puesta en escena, sin duda es el texto, empezando por el tema del cáncer el cual no es que se toque mucho en la dramaturgia, y aun más el cáncer visto desde el otro, desde ese que vive el cáncer sin tenerlo, pero que es capaz de sacrificar su profesión, sueños y vida por la vida del que lo lleva. Es interesante como esta trama creada por Sirley Martínez en la Clínica de Dramaturgia (Que vale la pena abrir este paréntesis y destacar este espacio que permite que la dramaturgia colombiana se construya con el apoyo del otro, y que permite que muchas historias guardadas salgan a luz) no sea un melodrama intenso, al contrario, la acertada creación de un personaje llamado Cangrejo permite al espectador ver con distancia el tema y las afectaciones de los personajes frente a la situación. Otro de los aspectos destacables es la puesta en escena, limpia, sin mayor pretensión, pero pensado detalle a detalle, nada sobra y eso se agradece, la composición de colores es armónica, y este espacio cumple su función, acompañar e instalar un espacio para el desarrollo de una historia. Cangrejo realizó su primera temporada hace poco y los actores van agarrando el peso de esta historia, seguro esta obra muy pronto dará de que hablar.

El paso de la libélula: Combo teatroDirección: Catalina Beltrán

Como diría Sandro Romero esta obra hace que uno se sienta orgulloso de ser de la ASAB, a Catalina Beltrán la conozco hace años, cuando estaba como en 5 semestre y desde allí uno veía en su forma de pensar las puestas en escena que se convertiría en una gran directora de teatro, y aun no nos equivocamos, esta puesta en escena de El paso de la libélula lo confirma, esta obra se ganó el Laboratorio de creación y formación en el proyecto de jóvenes creadores de este año de la Gerencia de Arte Dramático y el Teatro R101, y se estrenó hace muy poco (tanto Cangrejo como esta, las pongo en mi lista por ser apuestas nuevas que seguro tendrán un gran camino y es importante apoyarlas y visibilizarlas desde ya). El paso de la libélula nos cuenta la historia de dos hermanos que deciden irse por el hueco a buscar el mal llamado “sueño americano”, uno primero que el otro. A partir de imágenes y trabajo corporal estos jóvenes actores nos transportan por una de tantas historias que los inmigrantes viven para encontrar una forma más amable de vivir. La puesta en escena tiene tres módulos de ruedas y tubos con la que arma de manera impecable los diferentes espacios por donde transita la historia. Es una obra que todos debemos ver, no solo por esta historia que nos sensibiliza frente a una época donde las fronteras nos están matando, si no por que este grupo de jóvenes que se hacen llamar Combo teatro, tienen una semilla que marcará una apuesta histórica en nuestro sector.

El cielo y el dolor: I.D. Studio Theater New York – Compañía Nacional de las Artes / Dirección: Germán Jaramillo

Debo confesar que admiro profundamente a la Compañía Nacional de las Artes, admiro su forma de organizarse, de asumir las producciones, admiro a cada uno de sus integrantes (Para mi fue todo un honor trabajar con ellos), y esa profunda admiración llego a su clímax cuando presencie El cielo y el dolor un monólogo escrito por Alejandro Gómez, con la magistral actuación del maravilloso Nelson Celis (se que son demasiados halagos…. pero los merecen todos). Esta historia podría ser ese cliché de muchas historias que he visto sobre la difícil vida de los transgénero en la calle como inmigrantes rebuscándose la vida, pero esta historia supera esta línea, y nos presenta un personaje tan vivo y real que la conexión no se puede negar; Alexandra por una hora nos enamora, nos abre la puerta de su vida y sin caer en el melodrama (aclaro que no tengo nada en contra del melodrama) nos permite transitar por múltiples emociones de su vida, de su amor, de su sacrificio, de sus aventuras. A esta historia en su texto, puesta en escena y actuación no le sobra ni le falta nada. Creo que lo que más me cautivo de esta historia es la actuación de Nelson, una actuación impecable que permite ver este personaje tan humano, tan sensible que te llega y habla al corazón.

Constelaciones: Púrpura Creactivo / Dirección: William Guevara Quiroz

Conozco el trabajo de Púrpura hace mas de 10 años, he tenido la oportunidad de ver cada una de sus creaciones y siempre he entendido que las apuesta de creación de ellos, son algo especial y particular, tal vez eso es lo que los hace tan únicos. Debo confesar (como todo en este escrito) que muchas veces no he entendido sus puestas en escena, otras me han causado sensaciones bastante rudas, otras simplemente me han dejado plop, sin embargo todas, como dije, son especiales y únicas. Para mí Constelaciones es un montaje que me permite ver la apuesta creativa de Púrpura en un punto de madurez y eficacia dentro de este mundo extraño que William Guevara y su tropa han venido construyendo. El viaje que se vive al ver Constelaciones es único, pues en algún momento, todo lo que te envuelve (la contundente actuación, la detallada puesta en escena, y trama construida) te hace sentir, que uno como espectador es el que no está en la época y que tal vez todo lo que esta alrededor ya paso, y que es uno el que esta regresando o tal vez se esta despidiendo; eso es Constelaciones, un viaje a un mundo único, que confronta, critica, enloquece y refresca. Lo más importante de Púrpura es su riesgo en una nueva forma de la escena, es una nueva forma de comunicación

El dulce encanto de la Isla Acracia: Teatro Libélula Dorada / Dirección: César e Iván Darío Álvarez

Esta obra la vi por primera vez hace años y cada vez que la veo logra transportarme de igual manera a la fantasía tan particular que la Libélula Dorada ha logrado construir a lo largo de muchos años (43 a hoy), con un lenguaje cercano a niños, jóvenes y adultos esta obra de piratas, tesoros, tormentas, nos lleva más allá del simple hecho de asistir a una obra de títeres. Los personajes de esta obra en algún momento son títeres en otros son actores de carne y hueso, cabe anotar que entre el títere y el actor no hay diferencia alguna. Es una acertada decisión si alguien por primera vez quiere acercarse a una obra de títeres, empezar por esta maravillosa puesta.

El libro de Job: La congregación – Facultad de artes ASAB / Dirección: Johan Velandia

Las historias que se presentan al espectador, desde la mirada de un personaje, realmente son fascinantes, pues es la emoción viva la que nos presenta la historia. El libro de Job para mí es eso, un personaje, “el tullido”, como lo llaman, un niño con dificultades de crecimiento y aprendizaje que desde su inocencia nos cuenta la guerra, esa guerra de la que todos hablamos, pero que ninguno o solo algunos conocen, esa guerra que acaba raíces, familias, sueños, vidas. El libro de Job es una puesta en escena a espacio vacío habitada por actores, que bailan, cantan, corren y juegan para construir las atmósferas y espacios de los municipios más alejados de este país, que se arman por medio de textos las necesidades y carencias de estos personajes en esos municipios alejados, y construyen sobre todo la violencia, esa que no es solo de actores armados, si no del ser que vive al lado que muchas veces son jaque mate de la vida. Johan Velandia ha conseguido como dramaturgo y director tocar temas muy dolorosos y crueles, poniéndolos en escena y haciendo que estallen en la cabeza de cada espectador múltiples preguntas y reflexiones.

El ensayo: La congregaciónDirección: Johan Velandia

Siguiendo con la línea de Johan Velandia, quiero rescatar lo que pasa en El ensayo, otra de esas apuestas que se ponen en escena y te estallan miles de emociones, sensaciones y preguntas en la cabeza. El ensayo la había visto hace rato y no logre comprenden el viaje que tuve allí, hace poco los tuvimos cerrando el Festival de teatro Bogotá en su quinceava edición y me di a la tarea de verla de nuevo (pues el trabajo en el que ahora ando me ha permitido conocer una Colombia desconocida para mi), el viaje que tuve esta vez, tomó un sentido increíble, tres actores que representan tres mujeres ancianas y olvidadas en un barrio atravesado por la muerte, pues de esto nos enteramos al final cuando estos mismos tres actores, se vuelven los hijos de estas mujeres. Los diálogos de estas mujeres son tan reales y perversamente crueles, como esta realidad. La puesta en escena sencilla, como nos ha acostumbrado Johan, es una puesta que ya habla por sí sola, construida con detalle para que hable en cada momento para que acompañe cada atmósfera. Estas obras que nos presenta Johan son necesarias en este preciso momento del país.

El malo de la película: Dirección: Sandro Romero Rey

Esta pieza es una oda al humor negro, negro que llaman. Mario Escobar con su trabajo de años como clown nos presenta, por medio de una exacerbación de emociones, a un personaje lleno de aventuras por conquistar el tan anhelado sueño de la vida artística “Ser artista, vivir del arte y tener una familia”, una triada que para los que nos dedicamos al arte muchas veces vemos difícil. Un texto escrito y dirigido por Sandro Romero nos revela por cuadros y juegos de tiempo todas las aventuras de este personaje que no dejara de sacarnos una carcajada buscando el tan anhelado objetivo. La puesta en escena es minimalista, con pequeños elementos que ayudan o hacen alusión a ciertos temas del día a día, como por ejemplo esa bandera de Colombia que se va formando con cada espacio de historia.

Esquina Berlín: Dirección: Sebastián Illera

Las obras más difíciles, creo yo, son aquellas que hablan de amor y desamor, esas que intentan retratar el conflicto mas antiguo de la tierra, tener al otro y convivir con él. Esquina Berlín logra un muy buen balance para presentar estas emociones tan puras del ser humano, el balance entre la música y la actuación de estos dos grandes actores (Catalina Botero y Felipe Botero) nos llevan a un mundo oscuro y lleno de pasión (pasión de amor y odio), esa pasión que no es explicable, esa que es capaz de ahogarnos, enfrentarnos o hacernos vivir, y eso se ve en cada texto y en cada una de las escenas de esta puesta en escena. Cabe resaltar también de Esquina Berlín la construcción del espacio escénico, un espacio que se convierte por momentos, en la cabeza de cada personaje que nos habla, un espacio que va relatando la degradación y así mismo el amor. No es un espacio pretencioso y eso se agradece.

Riñón de cerdo para el desconsuelo: Sociedades anónimas / Dirección: Francisco Florido

El texto de esta obra ya es “ganador” pues contar la historia de Gustave y Marie, dos personajes que no logramos entender con claridad si son reales o ficticios, si formaron parte de la Historia o son sólo parte de una ficción y que, según su relato, ayudaron a Beckett a escribir una de sus obras más conocidas, ya es alucinante. Esta obra es otra de esas apuestas jóvenes con mucho futuro, la puesta en escena limpia, acude a estructurar los espacios, solo, por la relación de los actores con él. Los actores que aunque muy jóvenes interpretan a estos personajes con una carga de vida de años, no se quedan atrás, los asumen y los vuelven parte de un juego de ficción que nos permiten entrar en la convención de estos dos viejos. Acá ese juego de las emociones es fundamental pues nos permite entrar en la frustración y la esperanza de estos dos, que al final, solo pueden anhelar un riñón de cerdo más.

Gracias.

Postule a sus teatristas y obras favoritas del 2019 en Esto-vi y acompáñenos en la Noche Esto-vi, el 3 de diciembre de 2019 a las 7:30 p. m. en Trementina (Carrera 24 #37-42). Toda la info aquí.

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