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Manuela Vera: Esto-vi en 2018

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Creadora, investigadora y docente teatral. Licenciada en Artes Escénicas de la Universidad Pedagógica Nacional y Doctora cum laude en Filología Española con mención en Historia y Teoría del Teatro de la Universidad Complutense de Madrid.

Temblor o la consagración de la nada: El anhelo del salmónDirección: Espartaco Martínez

Aunque los personajes no hablan, y me encanta la palabra en el teatro, la imagen, el espacio derruido (Mapa teatro), la potencia de los actores y sus cuerpos, fueron elementos que me atraparon. No sabría decir de que se trata la obra, ¿la nada? ¿Será por eso que uno termina fabricando una posible historia? Pero sí puedo decir que algo se remueve, algo se afecta, algo en la puesta en escena te envuelve para provocarte temblores, inquietudes y una fascinación que va más allá de lo racional. Recuerdo que los personajes llenos de vida parecían seres de otro mundo, en esos entes podía reconocerme… Me tenían hipnotizada.

Kassandra: La maldita vanidad / Dirección: Jorge Hugo Marín

En esta obra hay dos elementos muy potentes: un texto dramatúrgico minuciosamente configurado y el trabajo actoral y sutil, con perfectas variaciones rítmicas de Ella Becerra. Dos elementos que logran generar el interés del público durante toda la función, y eso que solo hay una actriz en la escena. Cuando se tiene la sensación de que el tiempo pasa volando, algo bueno están haciendo los artistas. El espacio teatral es sencillo, una vara en medio del escenario como la que usan las mujeres que danzan estriptis y una roca. Kassandra se expresa en un inglés básico, el mismo que hablo yo  –¿será que por eso me generó empatía?–, y nos hace cómplices de sus secretos. Kassandra es un personaje femenino trágicamente digno, vale la pena conocerla.

El ensayo: La Congregación / Dirección: Johan Velandia

Esta obra me pareció maravillosa porque evidencia el artificio teatral. Tres hombres, que NO se disfrazan de viejitas, ni que pretenden ocultarse tras pelucas y chales, representan a tres señoras de avanzada edad. Es una interesante demostración de la convención teatral por excelencia: yo como espectador sé que lo que va a pasar en el escenario no es verdad, pero voy a hacer de cuenta que sí. Y al final se olvida que los actores son hombres y más bien uno se pone a pensar en abuelitas. La obra es para morirse de la risa y, en estos tiempos tan oscuros, resulta gratificante ir al teatro para reír.

Un hombre diferente: Teatro R101 / Dirección: Hernando Parra

El dramaturgo Felipe Botero y el R101 continúan su indagación sobre el hiperrealismo, un tema que poco se ha tocado en el teatro de esta geografía pero que, en mi opinión, hoy día empieza a desarrollarse con fuerza. Incluso me atrevería a decir que es una de las tendencias del teatro colombiano del siglo XXI, uno de los posibles caminos que las nuevas generaciones de creadores eligen. Se cumplen las unidades de tiempo y espacio aristotélicas, la escenografía recrea perfectamente el apartamento de una pareja estrato seis. Una vez instalados en los asientos del teatro, nos convertimos en voyeristas y observamos, con un poquito de morbo, la intimidad de una pareja tremendamente retorcida; algunos dicen que Un hombre diferente es una historia de amor, pero a mí me parece la expresión de un tema que parece no pasar de moda… la lucha de clases.

Grises: La Tribu Teatro / Dirección: Juan Carlos Agudelo

Este montaje, que confieso he visto varias veces, esta basado en Acto sin palabras II de Samuel Beckett. Siempre me conmueve. La obra oscila entre la abstracción de la primera parte, a la figuratividad de la segunda, entre el mundo del sueño y el mundo de la vigilia, entre la ficción y la realidad. Tampoco hay palabras. Sin embargo, la composición de la imagen, la belleza y creatividad de la escenografía y el cuerpo de los actores con sus infinitas posibilidades gestuales y expresivas, resultan textos contundentes. De vez en cuando se escuchan unos sonidos onomatopéyicos que los personajes-actores no pueden evitar, éstos me parecen representativos de la técnica gestual de Juan Carlos Agudelo y su teatro silente. Grises es una obra teatral que lo reconcilia a uno con el mundo y al menos por una noche la vida gris se llena de colores.

Noche oscura lugar tranquilo: Grupo Móvil / Dirección: Cesar Badillo

Al pensar en esta obra hay dos palabras que se me vienen a la mente, una es subtexto, porque me parece que lo que no se dice, lo que callan los personajes logra ser comunicado. Y la otra es experimentación, recuerdo haber percibido la búsqueda de un lenguaje teatral particular, hay unas escenas de tono realista que se combinan con otras más bien caóticas, que rayan entre el impresionismo y el expresionismo. La atmósfera del campo, el espacio rural está recreado con un mínimo de signos. Los personajes generan muchas contradicciones en los espectadores, a veces te hacen reír, te indignan, te dan lástima, te caen bien, te parecen ridículos, y esta complejidad pone en primer plano su propia humanidad.

Souvenir asiático: Los animistas / Dirección: Javier Gámez

La puesta en escena de Los animistas, ofrece una experiencia estética en la que forma y contenido se complementan. El diseño del espacio, la escenografía, la ubicación del espectador y el rol que se le atribuye, se conjugan con elegancia para tratar un tema incomodo; jamás habría imaginado que situaciones dolorosas como la que supone el intento de atravesar una frontera, pudiera ser tratado con tanto cuidado y belleza.  También debo destacar la armónica mezcla de lenguajes estéticos, del teatro de objetos pasamos a los recursos audiovisuales, y de allí a la visualización de  procedimientos propios de un teatro más convencional.

Pajarracos. La terrible historia de tres historias: Santo IdearioDirección: Santiago Merchant, co-dirigida por Diego Mateus.

Me gustó esta obra por lo cómica y por lo absurda. Durante las últimas semanas he estado investigando sobre las técnicas y los procedimientos para generar el humor y reconozco que Santiago Merchant y el Santo Ideario son exponentes de este género. Las tres líneas de acción son divertidas y exageradas. Los tres personajes principales son desgraciados y su intento por cambiar su condición termina enredando sus historias hasta conectarlas. Pajarracos hace muchos guiños a la cultura pop y pasa de lo narrativo a lo dramático, hay muchas referencias y procedimientos propios del cine, pero también lo narrativo se constituye en algunas formas del diálogo que resultan entretenidas.

Bizarro: Púrpura Creactivo / Dirección: William Guevara Quiroz

Este año vi varios monólogos o unipersonales y Bizarro es una experiencia de convivo teatral absolutamente singular. El trabajo actoral y el trabajo dramatúrgico resultan profundamente rigurosos. Cada movimiento corporal y cada silencio están estudiados, se nota que fueron debidamente seleccionados y revisados. No obstante, la huella más honda me la dejó la palabra. El relato, el verbo, lo contado y la manera de contarlo me dejó un recuerdo que sobresale. En esta pieza teatral, la palabra me parece importante, se trata de una palabra que narra, describe, interpela, cuestiona, que produce complicidad. La palabra afecta, acciona, da cuenta del paso del tiempo y de la construcción del espacio, las palabras que dice el personaje seducen para después quebrarte.

Edipo o el crimen: La navaja de OckhamDirección: Katalina Moskowictz

Esta versión de Edipo de Sófocles, me parece que tiene un objetivo que se cumple, acercar a las nuevas generaciones a la tragedia griega y a los preceptos aristotélicos. A veces la teoría y la lectura de los clásicos griegos no son suficientes para explicitar los conceptos fundamentales de la tragedia, por eso considero que la propuesta de La navaja de Ockham es pertinente. Se propone una puesta en escena contemporánea y rockera en la que se incluye una guitarra eléctrica y una batería. El tradicional coro griego queda suprimido y se resalta la figura del narrador, así como también la participación del público, no solo porque se le atribuye un rol,  se le otorga voz –que los espectadores no quieran decir lo que piensan es otra cosa–, e incluso se le obsequia cerveza, sino porque la escena es de relación abierta, los personajes se pasean entre los espectadores con confianza. Otro asunto a señalar, es el trabajo de los cuatro actores en escena, ya que durante toda la función se rotan, entre hombres y mujeres, los diferentes personajes sin importar el sexo, así que por momentos podemos ver a una actriz interpretando a Creonte, curioso, muy curioso y sugestivo.

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